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En este blog van guardadas todas mis impresiones de casi todo en realidad…de cuando no quiero hablar y prefiero escribir…que es casi siempre.

El alcance que se tiene con la palabra escrita es mucho mayor y más honesto que la palabra acompañada por los gestos.



jueves, 6 de agosto de 2015

y fue cuando me di cuenta...

 Y fue cuando me di cuenta

Que mi tranquilidad no era paz, era un escape.

Que mi optimismo era sólo una protección.

Huía. Yo huía.

Escapaba. De mí. Como siempre

Huía del aceptar, asimilar, caer en cuenta de,

del afrontar.

De pronto me sobraba tiempo para pensar

en todo aquello que había decidido ignorar.

Y se me fueron las fuerzas, así, no más.

Tenía tiempo y espacio para la desesperación,

la tristeza, la desesperanza.

Cambié las tazas de café por valeriana…

el té verde, por uno de toronjil.

Porque duele menos cuando duermes.

Y me gana la ansiedad, por qué negar?

y en las ironías de la vida, me ahogo respirando de más.

Con miedo a quedarme quieta y ponerme a pensar

Y me descubrí llorando por los rincones de la ciudad,

frente a los ojos de desconocidos, las miradas de los demás

yo con el sentimiento que más critico y el que menos sé manejar.

Sentí ese nudo en la garganta, las lágrimas incontrolables y el cerebro vacío, ese sin pensar que te agobia, ese llorar sin cambiar tu rostro, con tu mirada fija en un punto, en un trance que no se entiende, como si tu mente se desahogara sin avisarte!

¿Cómo una mente en blanco trae calma?

Si es más fácil llenarla de todo, ese todo que te trae miedo, mucho miedo.

De pronto fui para mí la peor compañía posible, por más imposible que eso suene. Sin ganas de reir y mucho menos de oir reir! sin ganas de disfrutar, teniendo de todo para hacerlo, buscando pleitos donde sólo había buenas intenciones.

Perdí el control. Y la alegría.

No era más el alma de la fiesta y tampoco me interesaba serlo más.

Dicen que la aceptación es el primer paso, y ACEPTO que sucedió, y que ya no puedo controlar, que ya no queda más.

Hoy! ya es otro día...

Hoy? Hoy lloré menos

 

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