Hace mucho que no publicaba nada…
Porque honestamente no encontraba
la inspiración necesaria
Hasta pensé que mi primer
blog del 2015 sería a raíz de una sabatina que escuché, esa justamente donde conocí a Crudo Ecuador GRACIAS AL MASHI! ; una cosa loca.
No les
ha pasado que se quedan con la tv prendida y sueñan lo que ocurre ahí?
pues a
mí me pasó con la radio prendida…en una sabatina
pero en fin
luego
tuve oportunidad de ver en persona al protagonista del “sueño” y perdí esa
inspiración que parecía haber llegado.
El punto es que al final llegó,
la inspiración.
No de la manera que esperaba, aunque es la más común en escritores
Digo, qué sería de los escritores sin alegrías y tristezas extremas?
sino
ganamos algo por sorpresa o lo perdemos de la misma manera.
… ni he podido
ponerle título aún. Quizás mientras lo
escriba algo venga a mi cabeza.
Hace pocos días recibí una
noticia muy triste; una de las personas que más he querido, respetado y admirado,
falleció. Mi abuelo Teodoro.
A mi
abuelito materno (José) lo perdí también, pero yo era más joven y pues… la pena aún está, pero he tenido ya mucho más tiempo para asimilarlo.
El asunto de este post no es el
drama de la muerte, la pérdida.
Me incomoda sobre manera todo lo que eso conlleva: gente
que te dice “lo siento” como si pudieran estar en tus zapatos, personas que te
preguntan “cómo estás?” como si no fuera obvio, en fin; preguntas y
sentimientos que únicamente lo que hacen es confundirme al respecto de lo que
debo sentir o “querer sentir”, sacando lo más hostil de mí (más de lo normal).
Y
llegué a la conclusión de que…
mientras más apego desarrollas, más sufres, bah! ya se
sabe eso! Se vive a diario y está en los libros. Pero a lo que voy es que... se puede jugar con
el cerebro y esquivar todo pensamiento que te agote en tristezas. Pero oh
sorpresa! Terminas más cansado que aquel que lloró todo el día.
Esa ambivalencia de no querer saber de nadie, mucho menos que
alguien se te acerque, porque “qué drama!” déjenme en paz!. Y de pronto sentir
que…al final de todo, ya no sientes nada. La honda pena ya es parte de ti... y aceptas vivir con ella, pero sin que te limite. (eso tú crees)
Hace meses vi una película
llamada Lucy, con Scarlet Johanson, seguro la vieron también.
Pues la moraleja de la peli (para mí, cada quien vea lo que quiera), fue:
menos
apegos tienes, menos sientes, más libre y sabio eres. Terminando en un estado
total de indiferencia hacia el dolor y hacia el amor. Libre y Todopoderoso.
Es eso lo que se puede decir de
una persona sabia, inteligente emocionalmente?...
indiferente al frío y al
calor? pues muchos textos coinciden que sí, pero en otras palabras.
Recuerdo que he sentido esto
antes, en alguna ruptura muy dura que tuve hace no mucho (los ex pensando “seré
yo?” en 3…2… bah! Ni la mínima idea), me propuse no sentir… sólo pensar, “es
una situación más” y tal como las demás… pasará.
De pronto la gran vivencia pasó
al archivo de “algo más y punto”, “archivado hasta el siguiente dolor”. Y en
vez de que me haga sentir mejor, pienso… se puede llegar a ser tan “sabio”?,
dejando que las experiencias grandiosas de tu vida (buenas y malas eh!) se conviertan
en algo de archivar? Me atrevo a pensar que sí.
Que el secreto de todo (de qué
todo hablan? NPI) es asimilar, adaptarse.
A cambiar lo que sentías de un minuto
a otro. No puedo decir que estoy de acuerdo con esto 100%, pero algo de razón
habrá.
Lo que sí estoy segura, es que un efecto colateral de tanta “sabiduría”,
es tremendo dolor de cabeza.
Dedicado a aquellos amigos que han
sabido respetar mi silencio, mi alejamiento, mis malas caras, mi sarcasmo
insolente…(en cualquier situación, lo hago por placer y con la mínima importancia de qué piensen) pero agradezco también (no más que a los otros, igual) a aquellos
que no me temen y son capaces de ir en contra de mis más profundos deseos de
soledad.
Saben que merezco cada minuto de darse la cabeza contra la pared ;) WINK WINK!!!!




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