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En este blog van guardadas todas mis impresiones de casi todo en realidad…de cuando no quiero hablar y prefiero escribir…que es casi siempre.

El alcance que se tiene con la palabra escrita es mucho mayor y más honesto que la palabra acompañada por los gestos.



viernes, 10 de mayo de 2013

Poema 'Quejas' -Dolores Veintimilla de Galindo-

Estudiando Psicología me topo con literatura (estas bases educativas nuestras, bueno...)
no hay mal que por bien no venga dicen...y así mismo es este caso.

Con mucho orgullo de que este poema sea de una ecuatoriana
Defnitivamente un desperdicio que nos enseñen esto en la escuela...
aunque por un lado la nostalgia que siento al leer -en este tiempo- poemas como el siguiente..
me remontan a la época escolar, cuando estas líneas eran un fastidio de memorizar...

Pero nada como el tiempo y la madurez...nada como la experiencia
para meterse en la piel del escritor...
y pensar...wow! qué manera de sentir...

se los dejo...

Quejas

¡Y amarle pude! Al sol de la existencia
se abría apenas soñadora el alma…
Perdió mi pobre corazón su calma
desde el fatal instante en que le hallé.

Sus palabras sonaron en mi oído
como música blanda y deliciosa;
subió a mi rostro el tinte de la rosa;
como la hoja en el árbol vacilé.

Su imagen en el sueño me acosaba
siempre halagüeña, siempre enamorada;
mil veces sorprendiste, madre amada,
en mi boca un suspiro abrasador;
y era él quien lo arrancaba de mi pecho;
él, la fascinación de mis sentidos;
él, ideal de mis sueños más queridos;
él, mi primero, mi ferviente amor.

Sin él, para mí el campo placentero
en vez de flores me obsequiaba abrojos;
sin él eran sombríos a mis ojos
del sol los rayos en el mes de abril.

Vivía de su vida apasionada;
era el centro de mi alma el amor suyo;
era mi aspiración, era mi orgullo…

¿Por qué tan presto me olvidaba el vil?
No es mío ya su amor, que a otra prefiere.
Sus caricias son frías como el hielo;
es mentira su fe, finge desvelo…
Mas no me engañará con su ficción…

¡Y amarle pude, delirante, loca!
¡No, mi altivez no sufre su maltrato!
Y si a olvidar no alcanzas al ingrato,
¡te arrancaré del pecho, corazón!

-Dolores Veintimilla de Galindo-


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