Hay tantas tantas cosas q no se pueden medir:
el número de estrellas...
la totalidad de números que existen...
pero nada más difícil de medir como el amor de una madre
(y en ciertos casos, padre) sobre todo hacia un hijito enfermo.
Dios bendiga a cada una de esas mamitas y papitos que dejan de comer, de dormir hasta de llorar,
por estar 'ahí'.
Por darles el aliento necesario para seguir adelante!
No hay comentarios:
Publicar un comentario